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Charlie Marlow y la rata gigante de Sumatra

 

 
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Bottom Line

La mitología creativa es una vertiente de la literatura en la cual un autor utiliza personajes propios y/o ajenos para establecer relaciones entre los mismos, ya sean éstas de parentesco, de compañerismo o enemistad, o más tangenciales incluso, como las que se derivarían de contar con conocidos o espacios vitales comunes. De este modo, en […]

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Posted 04/01/2013 by

 
Reseña
 
 

La mitología creativa es una vertiente de la literatura en la cual un autor utiliza personajes propios y/o ajenos para establecer relaciones entre los mismos, ya sean éstas de parentesco, de compañerismo o enemistad, o más tangenciales incluso, como las que se derivarían de contar con conocidos o espacios vitales comunes. De este modo, en una misma historia pueden convivir criaturas de ficción procedentes de obras literarias, tebeísticas o cinematográficas, generándose un fascinante juego que se retroalimenta constantemente conforme nuevos autores se deciden a participar en él.

El más ilustre mitólogo creativo fue Philip José Farmer, quien a lo largo de numerosas novelas y relatos dio forma a la que se conoce como la Familia Wold Newton, en la cual estableció que personajes tan populares como Sherlock Holmes, Tarzán o Doc Savage tenían ancestros comunes. Continuadores de la labor de Farmer abundan en el ámbito anglosajón (como Win Scott Eckert y el gran Kim Newman), pero también cuentan con ilustres “jugadores” en nuestro país, como el maestro Félix J. Palma o, por supuesto, Alberto López Aroca.

Viaje a la Isla de la Niebla

Charlie Marlow (marinero inmortalizado en varias obras de Joseph Conrad, entre las que destaca “El corazón de las tinieblas”), agente del peculiar Club Diógenes dirigido por Mycroft Holmes, recibe ordenes de poner rumbo hacia una extraña isla envuelta por una niebla perpetua para localizar el navío Matilda Briggs y recuperar su cargamento. Le acompañará en la travesía un aventurero noruego llamado Sigerson (dotado de una sorprendente inteligencia deductiva) y, entre otros tripulantes de su vapor volandero, cierto joven apellidado Hadoque, aficionado al whisky Loch Lomond y a proferir pintorescos juramentos.

En la isla, dominada por un promontorio cuya forma recuerda poderosamente a la de un cráneo, Marlow, Sigerson y compañía se las tendrán que ver con una tribu de nativos poco amistosos, peligrosas criaturas antediluvianas, diversas facciones enfrentadas que persiguen un objetivo común (aunque cierto coronel, extraordinario cazador, sólo está interesado en cobrarse la vida del noruego), científicos desquiciados, simios enormes y, por supuesto, la terrible amenaza que representa un roedor de gran tamaño, originario de Sumatra.

Un festival de referencias

No resulta frecuente tener la oportunidad de encontrar en una narración a personajes y lugares surgidos de la imaginación de autores tan diversos. Alberto López Aroca ha reunido en “Charlie Marlow y la rata gigante de Sumatra” a hijos literarios de Sir Arthur Conan Doyle, del ya citado Joseph Conrad y de Lord Dunsany, Merian C. Cooper o Georges Prosper Remi, entre muchísimos otros, consiguiendo con una habilidad extraordinaria que todos encajen a la perfección en un relato que narra, por fin, los hechos que Sherlock Holmes consideró en su día que el Doctor Watson no podía publicar porque el mundo no estaba preparado para conocerlos.

Tan amplia es la nómina de personajes de mayor o menor peso que se pasean por la novela, y tan numerosos los lugares que en ella se mencionan, que López Aroca ha tenido a bien regalarnos un exhaustivo índice onomástico y toponímico incluido al final del libro. Aunque el lector crea que no es necesario leer todas sus entradas, desde El Mar de Tinta recomendamos encarecidamente que sean revisadas en su totalidad pues, de no hacerlo, podría perderse joyas como un breve relato (protagonizado por el Ejecutor y cierto famoso y anciano detective inglés) o la alucinante odisea protagonizada por una botella de armagnac.

El crowdfunding de la rata

Hay muchas novelas que no ven la luz porque los editores, sea por el motivo que sea, no consideran adecuado apostar por su publicación. Ante tal eventualidad, numerosos escritores acaban recurriendo a la costosa y arriesgada autoedición. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, la aparición del crowdfunding (método mediante el cual un autor solicita financiación para realizar una obra directamente a sus seguidores, quienes obtienen diversas “recompensas” proporcionales al dinero que aportan para sufragar el proyecto) está permitiendo que estén disponibles trabajos muy interesantes sin la mediación de una editorial.

Alberto López Aroca decidió a finales de 2012 solicitar a sus lectores apoyo para poder publicar “Charlie Marlow y la rata gigante de Sumatra”, sobrepasando ampliamente los 4.000 euros necesarios para que la novela se hiciera realidad. Como el mismo autor reconoce, su asociación con el gran dibujante Sergio Bleda (autor de la ilustración de cubierta del libro, así como de un par de láminas ofrecidas como incentivo a quienes aportasen dinero al crowdfunding) ha contribuido a que se alcanzara el objetivo marcado, algo que posibilitará nuevos proyectos similares en un futuro no muy lejano.

El autor y su obra

Alberto López Aroca es, además de un escritor dotado de un talento envidiable, una enciclopedia viviente de esos mal llamados “subgéneros literarios” (aventura, ciencia-ficción, terror, fantasía, etcétera) que tan buenos ratos nos hacen pasar a quienes disfrutamos con la buena literatura de evasión. Al buen hacer del joven autor albaceteño debemos obras tan entretenidas y fascinantes como “Necronomicón Z”, “Estudio en esmeralda”, “Sherlock Holmes y los zombis de Camford” o “Candy City”, por citar sus libros más recientes. Y, en breve, tendremos ocasión de disfrutar con “Los náufragos de Venus”, nueva novela editada por medio de crowdfunding sobre la que informaremos en su debido momento en El Mar de Tinta.

“Charlie Marlow y la rata gigante de Sumatra” es un libro que fascinará a los aficionados a la literatura pulp, a los seguidores de las hazañas del gran detective que habitaba el 221B de Baker Street y, en general, a todos los amantes de la aventura en estado puro. Les aseguramos que pocas ocasiones tendrán de vivir una experiencia tan inolvidable como la que nos ofrece López Aroca con esta memorable novela.


José Rafael Martínez Pina

 
Nací en 1973. Me licencié en Filología Inglesa en la Universidad de Alicante, y soy profesor de inglés en mi propia academia. A pesar de trabajar doce horas al día, inexplicablemente encuentro tiempo para leer dos o tres libros cada semana. Además de la lectura, me apasionan la música, el cine, las buenas series de televisión, la comida china y escribir.


  1.  
    José Rafael Martínez Pina

    Muchas gracias por tus amables palabras, Alberto. Espero que también te animes a apoyar el crowdfunding actualmente en activo para la edición de “Los náufragos de Venus”. El mundo necesita leer esa novela. 😉




  2.  
    Alberto González

    ¡Una novela bastante divertida! Me ha gustado mucho tu reseña, en especial lo del festival de referencias. Es brutal, es una novela tan freaky (en el buen sentido de la palabra) que era imposible que no me gustase.

    Y un apunte: me ha gustado mucho que a pesar de todas las libertades que se ha tomado para escribir una novela de Holmes, la personalidad del circunspecto detective está muy bien clavada.

    Un libro muy recomendable, ¡no dejéis de leerlo!





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