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Bottom Line

Detrás de una lujosa edición en tapa dura vamos a encontrar uno de los cómics más desconcertantes de los últimos años. El harto conocido mito bíblico de David y Goliat revisado con el estilo peculiar de Tom Gauld en 96 páginas de relectura necesaria y obligada. Sins Entido se empeña en editar títulos alejados de […]

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Posted 16/11/2012 by

 
Reseña
 
 

Detrás de una lujosa edición en tapa dura vamos a encontrar uno de los cómics más desconcertantes de los últimos años. El harto conocido mito bíblico de David y Goliat revisado con el estilo peculiar de Tom Gauld en 96 páginas de relectura necesaria y obligada. Sins Entido se empeña en editar títulos alejados de las corrientes principales para disfrute de todos los aficionados a esta cosa de las viñetas. Y nosotros encantados, de verdad.

No vamos ahora a rememorar el episodio incluido en el “Primer libro de Samuel” de la Biblia cristiana pues entendemos que todos lo conocen. Aunque sea por su uso para crear símiles deportivos, como metáfora de la victoria del aparentemente débil contra fuerzas superiores. El Goliat de la tradición es una bestia enorme, arrogante y dispuesta al derramamiento de sangre a poco que se presente la ocasión. Como enemigo de los israelitas, el filisteo es una figura esculpida de forma que no pueda despertar simpatía alguna. Tom Gauld gira el espejo y lo rompe de una pedrada.

 Llamadme “retuerceleyendas”

Una vez que se termina la obra la primera sensación es de confusión. ¿Estamos ante una sátira antimilitarista?¿Es alguna parodia religiosa? De “Goliat” podremos extraer tantos fondos e interpretaciones como lectores tenga. Con cada nueva lectura creemos encontrar un nuevo matiz, un nuevo detalle que nos hace modificar la deducción previa. ¿Con cuál nos quedamos, entonces? Pues con todas y con ninguna. Así, por las bravas. Creemos que el propósito final de Tom Gauld es narrar una historia nueva sobre el mito y dejar que los demás desfondemos neuronas tratando de inferir su propósito último. Otro mérito más a sumar.

Éste Goliat no es un feroz guerrero. Ni siquiera tiene armas. Disfruta de la tranquilidad de su puesto de intendencia y se ve enredado en esta disputa sin entender realmente por y para qué. Un gigante tierno y apacible que tan sólo cumple con su trabajo. Su trágico final deja un regusto amargo. El humor simpático y limpio con el que se adorna la historia acaba bruscamente. Impotentes, asistimos al sacrificio del bonachón de Goliat con el convencimiento de que estamos contemplando un acto profundamente injusto.

El ritmo perezoso en la narración parece ser utilizado como recurso principal. No es un cómic de aventuras. Sin ensalzamiento guerrero ni épica alguna los días pasan con la cadencia cachazuda del burócrata. No parece interesado Goliat en llenar de espanto los corazones de sus enemigos israelitas. Está allí porque se lo ordenan. Es virtud de Tom Gauld el crear un personaje tan delicioso a partir de un monstruo unidimensional como el de la leyenda.

Trazos, trazos y más trazos

Tiene Tom Gauld un estilo muy personal. Mezcla con brillantez la caricatura de las tiras diarias en prensa, y la ambientación general, remedando la manera de los grabados de otros genios como Gustavo Doré. El diseño de personajes se ha realizado con sus propios y muy particulares patrones. La expresividad de los rostros es casi siempre lineal y neutra. Son el contexto y el diálogo los que otorgan las sensaciones a los protagonistas.

Apenas mancha. Texturiza y ambienta sobre trazos. Llena de tramas las viñetas para crear atardeceres, sombras y rincones oscuros. La composición de las viñetas es precisa y ajustada al momento narrativo. Sin estridencias ni silencios, ni nos sobra ni nos falta ninguna de ellas. Resulta al final un agradable paseo. No necesita Gauld hiperrealismos y detallados minuciosos para diseñar planchas de extensa y profunda hermosura. “Goliat” es una delicia visual que conviene paladear despacito, no por riesgo de atragantamiento, sino por no perderse entre la maraña de trazos y que se escape el intenso placer de su lectura.

Humor británico

El escocés Tom Gauld nació en 1976 y vive actualmente en Londres. Es uno de los más destacados ilustradores y dibujantes de cómic del Reino Unido. Sus trabajos van desde carteles para festivales de música heavy hasta una colaboración semanal con el diario The Guardian, pasando por camisetas diseñadas por él con sus divertidísimos robots. Su personal estilo gráfico redunda en un fino humor al más puro estilo británico del que podemos encontrar muchas referencias en su página web. Es autor además de otros cómics como “The Gigantic Robot” o “Guardians of the kingdom” que también han sido celebrados unánimemente por crítica y público.


José Luis Martín de Las Heras

 
Nací en Alicante hace dos veces veinte años, Estudié Políticas y jugué al fúbol, con desastroso resultado en ambos casos. Ahora, dedicado a la fiscalidad de empresas, continúo alimentándome con eso que llamamos “novela gráfica”, aderezando todo con su poquito de grindcore.


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