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La increíble historia de… los bocadillos de rata

 

 
Generales
 

Autor:
 
Ilustrador:
 
Editorial:
 
Rango de edad: De 7 a 12.
 
Número de páginas: 330 páginas.
 
Valores implícitos: Amistad, valor, respeto a los animales. Compasión y perdón.
 
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3.5/5


Usuarios
4 totales

 

Positivo


El derroche de imaginación del autor y su original puesta en escena.

Negativo


La tristeza que se respira en lo más profundo de la historia.


0
Posted 01/10/2013 by

 
Reseña
 
 

De la mano de la editorial Montena llega a España la quinta novela de David Walliams, una fábula sobre la amistad, el valor y los misterios de la comida rápida. Humor tierno y ácido de origen británico apto para todos los paladares. 

El mundo tal y como lo conocemos se convierte en pura fantasía de la mano de David Walliams, quien ya ha sido comparado por diferentes críticos con su colega Roald Dahl. A éste se le recuerda por trasladar al lector a una realidad mágicamente amable, tierna. Walliams quedará para siempre en el imaginario colectivo como aquél que consiguió convertir lo cotidiano en surrealismo puro. Para muestra, un botón.

La amistad por encima de todo

Para Zoe la vida apesta. Vive en lo más alto de un horrible bloque de edificios con su horrible madrastra Sheila y su padre, a quien acaban de echar del trabajo. El colegio tampoco es una maravilla, ya que se ha convertido en el blanco predilecto de Tina Trotts, la abusona de su clase.

Pero todo va a cambiar cuando se cruce en su camino una ratita. Es pequeña, con una naricilla sonrosada graciosísima. Zoe se la lleva a casa y decide adoptarla, llamándola Armitage (el porqué de semejante elección es una larga historia). Su objetivo es amaestrarla para convertirla en todo un fenómeno circense.

Sin embargo, la cosa no será tan sencilla. Hay otra persona muy interesada en la pequeña mascota de Zoe. Un hombre gordo, grasiento, con unas oscuras gafas de sol.  Conduce una destartalada furgoneta en la que prepara y vende hamburguesas. Su nombre, Burt, y su producto estrella…

Rico, rico… y con sorpresa en el interior

El humor inglés está de moda o eso parece a juzgar por la enorme acogida que siempre tienen en nuestro país las novelas de Walliams. Sus títulos precedentes, “La increíble historia de la abuela gánster” y “La increíble historia del chico del millón” publicados también en Montena, se mantuvieron en lo más alto de las listas de ventas en infantil y juvenil. También “La increíble historia de los bocadillos de rata” cuenta con un público fiel.

La razón de su éxito: la sencillez. Sus libros son cuentos con personajes reales a los que les ocurren cosas extraordinarias y estrambóticas. Parece contar con la fórmula maestra para convertir lo normal en esperpéntico y que al público le encanta. Es posible que su experiencia como actor, humorista y guionista de la serie Little Britain le sirviera como ensayo para perfilar unos personajes tan corrientes que se salen de la norma. Su original forma de describirlos, a través de onomatopeyas y llamadas de atención sobre el lector, es una de sus señas más notables.

Cabe señalar que la historia es tan sencilla como divertida. Entretiene desde el principio gracias a un estilo fresco y desenfadado que, seguro, enganchará a los más jóvenes. Ritmo rápido, frases breves y lenguaje fácil, casi infantil pero entrañable. Todo ello adornado con ilustraciones de Tony Ross, quien ya trabajó con Roald Dahl.

La realidad más dura 

“La increíble historia de los bocadillos de rata” está orientada hacia el público infantil. A pesar de ello no deja de apreciarse cierto tono lánguido y triste. La realidad es a veces muy dura. El acoso escolar, la precariedad del paro o los malos tratos son temas que se tratan con tanta frivolidad que da miedo. La ligereza de esta clase de humor puede resultar dura para algunos paladares literarios, y se olvida que se está ante una novela que sólo busca entretener.

Cierto es que el humor británico se caracteriza precisamente por esto: hacer de la sordidez algo burlesco, quitarle hierro, como se dice en España. Pero no compensa la realidad de fondo.

Aún así hay que otorgar un voto a favor del autor y es que, al final, acaba bien. Existen los finales felices, las ratas que bailan y los helados de tres metros que nunca terminan. Por encima de todo se dan la bondad y la amistad. En definitiva, humor ácido inglés endulzado con grandes dosis de buena voluntad. Para todos los públicos. 


María Reyes Borrego

 


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