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Yo, Ming

 

 
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Bottom Line

De la editorial especializada en literatura infantil Kókinos rescatamos una historia realmente hermosa, que emociona al lector por su musicalidad. “Yo, Ming” es un álbum ilustrado alegre y optimista, un singular estímulo para la fantasía. Idóneo para primeros lectores, el exotismo de China  lo hace aún más atractivo. La abundancia de cuentos infantiles y álbumes […]

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Posted 28/03/2012 by

 
Reseña
 
 

De la editorial especializada en literatura infantil Kókinos rescatamos una historia realmente hermosa, que emociona al lector por su musicalidad. “Yo, Ming” es un álbum ilustrado alegre y optimista, un singular estímulo para la fantasía. Idóneo para primeros lectores, el exotismo de China  lo hace aún más atractivo.

La abundancia de cuentos infantiles y álbumes ilustrados complica la tarea de destacar con historias diferentes. No siempre son aquellos más impactantes los que lo consiguen, en ocasiones, son las historias más conmovedoras, más reales, las que llegan al lector.

Este es el caso de “Yo, Ming”, un cuento de formato mediano y delicadas ilustraciones realizadas por Nathalie Novi. Narra una historia simple y hermosa, que nos transmite la importancia de hallar la felicidad en las pequeñas cosas.

Sueños de grandeza

Para la ocasión, la escritora Clotilde Bernos compone un texto rítmico y musical, que inicia presentándonos al protagonista, el anciano Ming. Éste sueña despierto pensando en todo lo que podría haber sido. De esta forma, Nathalie Novi tiene la posibilidad de plasmar escenarios oníricos donde los personajes fantásticos que imagina Ming cobran vida.

Aparece una Reina de Inglaterra ataviada con extravagantes sombreros, un cocodrilo egipcio devorador de turistas, una bruja e, incluso, el Emperador del Mundo. Ming deja rienda suelta a su imaginación contemplando la posibilidad de haber sido cualquiera de ellos. Así sueña Ming, entre las sutiles y coloristas ilustraciones de Novi, jugando a lo que pudo ser y no es.

Ming es en realidad un hombre corriente que vive en el interior de China, junto al lago Kokonor. Allí su existencia transcurre plácida y tranquila, viendo crecer a su nieta Nam. Cada día la lleva al colegio y transita la calle de los comerciantes hasta la tienda de Liang, un viejo amigo. Por la tarde,  Nam y él recorren el camino de vuelta a casa, mientras la pequeña lo llena todo con su alegría.

Mundana felicidad

Pese a los sueños que pueblan la cabeza del protagonista, el abuelo es feliz. Poder contemplar a Nam, verla crecer y compartir cada instante con ella es suficiente para sentirse afortunado.

Así nos habla Bernos de la importancia de los seres queridos y el cariño por lo mundano. El niño podrá comprender a partir de esta historia que los sueños de grandeza no dan la felicidad y que ésta se encuentra, con mucha frecuencia, en los pequeños placeres que nos ofrece la vida, por insignificante y corriente que ésta pueda parecer.

El pequeño lector aprenderá también que no se debe despreciar a las personas humildes comparándolas con las poderosas, pues éstas pueden ser incluso más importantes que aquellas que ostentan poder. En definitiva, lo que nos transmite “Yo, Ming” es la necesidad de sentirse bien con uno mismo, independientemente de si nuestra vida es asombrosa y llena de actividad o apacible y sencilla.

Ilustraciones vivas

Los dibujos de Novi hacen de este álbum un regalo para la vista. Con delicadas pinceladas, la ilustradora plasma los paisajes oníricos imaginados por Ming dotándolos de una vitalidad asombrosa. Parajes fantasiosos que expresan con esmero los anhelos del protagonista. Destacamos, por su atmósfera carnavalesca, la correspondiente con el “Emperador del mundo”, en la que aparece un bufón coronado con la torre de Babel encaramado a la bola del mundo, observando a los habitantes de la Tierra.

Los que plasman la  verdadera vida de Ming son una delicia, sobre todo aquellos en los que aparece Nam: caminando al lado de su abuelo, vestida con un  tradicional pien-fu y con el cabello recogido en trenzas, o los primeros planos de su exótico rostro. También son sublimes los paisajes de China que la artista representa en estas ilustraciones hechas con témpera y acuarela. La creadora intensifica la calidez de los dibujos con su paleta de tonos rosas, rojos y anaranjados.

“Yo, Ming” queda así definido como un álbum ilustrado  muy vitalista, repleto de ideas y pensamientos positivos que divertirán al niño (a partir de 4 años en adelante) y le instruirán en lo trascendente de vivir y ser feliz con uno mismo.


Almudena Avilés Martínez

 
Periodista y futura historiadora del Arte. Actualmente compagino mi trabajo en una mutua con mi pasión por la lectura. Además me gusta el cine, la ciencia, el arte, la música, la cocina y, de vez en cuando, esbozar cuentos para niños que espero algún día ver publicados.


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