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El complejo de Telémaco. Padres e hijos tras el ocaso del progenitor

 

 
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Número de páginas: 168
 
Historia
 
 
 
 
 


 
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Positivo


Analiza la problemática del comportamiento adolescente de la sociedad estableciendo paralelismos con la mitología, lo cual es un gran acierto.

Negativo


No encontramos características negativas, solamente hay que indicar que no se trata de un manual de autoayuda para padres en apuros, sino de una obra madura y bien documentada.


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Posted 10/02/2015 by

 
Reseña
 
 

Anagrama presenta un tema de rabiosa actualidad en su colección de ensayo: se trata de la pérdida de valores en las generaciones jóvenes de la sociedad actual. A través de la mitología como ejemplo que corre en paralelo a lo largo de todo el libro, su autor, Massimo Recalcati, realiza un análisis preciso y muy inteligente del panorama social. Un nuevo regalo para encontrar en la siempre infalible colección Argumentos.

Se trata de una obra que tiende hacia el ensayo filosófico pero que solamente en algunos de los capítulos finales alcanza una ligera densidad, es decir, es perfectamente recomendable para el público culto aunque no se esté muy familiarizado con algunos elementos de la filosofía foucaultiana, escuela que se sigue, cita y comenta en mayor medida.

Siempre hay algo que vuelve del mar

Este pequeño ensayo establece un acertado paralelismo entre la pérdida de valores y referentes en las generaciones jóvenes, con la historia personal del hijo de Ulises, Telémaco, ambos personajes de la Odisea de Homero. Resulta una forma sencilla y efectiva de ilustrar este gravísimo problema social.

Como ejemplos mitológicos de jóvenes sin referentes paternos válidos, por un lado tenemos a Narciso, (explica Recalcati) que se pierde en su propia imagen; a Edipo, ciego a todo lo que le rodea tras arrancarse los ojos por culpa de su propia torpeza; y finalmente encontramos a Telémaco, desesperado mirando al mar, esperando el regreso de su padre Ulises mientras los pretendientes de su madre destrozan el hogar familiar demostrando una falta absoluta de respeto por la memoria de Ulises, quien ni siquiera se sabe si ha muerto y quizá algún día regrese.

Telémaco es, por tanto, quien representa más fielmente el drama actual: es un joven que busca los valores, pero que no los encuentra. Sin su padre se siente perdido y desamparado, y necesita que ese algo que le falta regrese del mar y le proteja.

Los niños no nacen sabiendo: aprenden exactamente en base a lo que ven. Pero la sociedad cada vez se deshumaniza más, tirando por la borda siglos de perfeccionamiento en las formas y modales, en el gusto por la cultura y el reconocimiento del mérito logrado a base de trabajo y esfuerzo.

Una sociedad peligrosamente pueril

Vivimos en una sociedad en la que los niños dejan de serlo muy pronto: debido a los estímulos, la publicidad despiadada, el hecho de verse envueltos en la vorágine del “así tienes, así vales”, los niños de hoy comienzan a ser adolescentes exageradamente temprano. Con 12 años aproximadamente ya se comportan como tales, despreciando todo aquello que aún huela a niñez y a inocencia, totalmente arrastrados por los impulsos consumistas, buscando llevar rápidamente a cabo sus primeros contactos sexuales y queriendo satisfacer, en suma, todos sus apetitos más primarios a la mayor brevedad posible. Pero el mayor problema no es tanto que empiecen a ser adolescentes demasiado pronto: lo peor de todo es que luego ya no dejan de serlo nunca.

Ilustra esta idea Recalcati con un ejemplo tan bien traído que solo por eso merecería que pusieran una calle a su nombre. Es el siguiente: para Aristóteles, la política era la más honorable de todas las artes, y ser un político era un honor al que no podía aspirar cualquiera. Representar al conjunto del pueblo y administrar los bienes era una tarea que sólo podían llevar a cabo personas sabias, respetables, en las que todo el mundo confiaba. Sin embargo ahora, los políticos son la calaña de la sociedad, en muchos ocasiones ni siquiera han cursado estudios, o bien proceden de familias adineradas que han costeado sus aprobados a base de cheques.

Y cuando roban del erario público, no satisfechos con eso se lo gastan en las cosas más horteras y chabacanas que uno pueda imaginarse. Por ejemplo, lo más habitual es que lo inviertan en fiestas, alcohol y prostitutas, es decir: exactamente en los mismos vicios cutres, vacíos y rápidos en los que lo gastaría un adolescente que no conoce el valor del dinero y acaba de robar el de papá. Irresponsables, viciosos, pueriles, huecos: ¿cómo reconocer autoridad y ejemplo en ellos? Es imposible.

El autor, y el problema del eterno adolescente

Massimo Recalcati trabaja como psicoanalista en Milán, aunque también ha sido profesor de universidad en diferentes ocasiones. Escribe libros cuyos temas casi siempre están relacionados con el comportamiento adolescente y trastornos alimenticios como anorexia o bulimia.

La principal conclusión que podemos extraer de este ensayo es la siguiente: en una familia en la que haya niños o adolescentes, cada uno de los miembros debe ocupar su lugar. Parece muy sencillo pero resulta que hay padres que no asumen su rol y se convierten en amigos de sus hijos (abandonando su labor de formadores y educadores), o hijos con demasiadas responsabilidades o problemas que no disfrutan de una evolución personal adecuada.

Con el paso del tiempo, unas cosas mejoran y evolucionan, pero otras que estaban bien se pierden, o se estancan. Por ejemplo, hoy en día es muy habitual que ante cualquier eventualidad con los profesores, los padres se pongan a la defensiva en contra del personal docente antes de averiguar serenamente qué ha ocurrido. Los cambios que han acusado las familias en el ritmo de vida actual, influyen en sentimientos de culpabilidad por parte de los padres, que trabajan muchas horas y no pueden dedicar el tiempo necesario a sus hijos. Así, quieren transformar ese tiempo en objetos materiales que regalar a sus hijos, sin darse cuenta de que el tiempo no puede sustituirse con nada, y que su desempeño de la tarea de educador es muy deficiente.

Y, ¿qué hacer, cuando una familia ya ha sucumbido a una situación indeseada? Bueno, recurrir a los profesionales, reconocer los errores propios y ajenos, y establecer rápidamente las medidas adecuadas parece una buena opción. Es algo que podemos ver en programas de televisión como “Hermano mayor”. Creemos que la visión al respecto de Massimo Recalcati es muy atinada y que ha realizado un trabajo estupendo en la elaboración de este libro: una vez más, un acierto de Anagrama publicando esta traducción.


Mar López

 
Apasionada lectora desde que recuerdo, estudié Biblioteconomía y Documentación por mi afición a los libros, con la intención de conocer en profundidad todo lo que estuviera relacionado con ese maravilloso objeto, tanto por dentro como por fuera. Después, he trabajado como librera, bibliotecaria y documentalista, siempre en cualquier lugar en el que pueda estar rodeada de papeles y libros. Además, mantengo mi propia bitácora, “El mar de letras”.


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