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El gran Gatsby

 

 
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Días felices para la literatura norteamericana en España: la editorial Sexto Piso apuesta este mes por “El gran Gatsby”, la novela que hizo mundialmente conocido a Francis Scott Fitzgerald y cuya quinta y última adaptación al cine se prepara en estos momentos bajo la dirección de Baz Luhrmann con Leonardo Di Caprio como Gatsby. La […]

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Posted 19/12/2012 by

 
Reseña
 
 

Días felices para la literatura norteamericana en España: la editorial Sexto Piso apuesta este mes por “El gran Gatsby”, la novela que hizo mundialmente conocido a Francis Scott Fitzgerald y cuya quinta y última adaptación al cine se prepara en estos momentos bajo la dirección de Baz Luhrmann con Leonardo Di Caprio como Gatsby. La novela es tan visual y contiene unas escenas tan hermosas, que tanto su lectura como su visionado en la pantalla resultan un placer para los sentidos.

La historia de Jay Gatsby es la del sueño americano hecho realidad. Viene a contarnos la culminación de una idea de juventud, y cómo es posible lograr lo que uno desea si lo hace con fuerza. También nos habla de la fugacidad del tiempo, de los prescindibles bienes materiales y de la frivolidad característica de las clases más altas. ¿Quién no ha oído hablar de la soledad de los ricos? Se demuestra una vez más que el dinero no puede comprarlo todo: ni la felicidad ni el amor y, sobre eso, Gatsby tiene algo que contarnos.

¿Alguien conoce al Señor Gatsby?

Una de las escenas más conmovedoras de la novela es una en la que Gatsby observa cómo se divierten los demás, semi-oculto tras los cristales de una de las ventanas de su mansión: la gente baila, ríe, come, bebe y se divierte en fiestas a las que son invitados por alguien de quien todos han escuchado hablar pero que nadie parece conocer realmente, tan solo de oídas. Su pasado es un misterio y circulan rumores sobre su educación y los motivos que le llevaron a adquirir un palacio en Long Island, pero nadie dispone de ningún dato seguro al respecto. Los invitados disfrutan de la música en vivo y comen productos de alta calidad en cantidades ingentes sin preocuparse demasiado por averiguar quién es y qué aspecto tiene la persona que organiza esas fiestas de las que todo el mundo habla: para ellos es más importante haber sido elegidos para acudir, porque eso significa que forman parte de la élite de Long Island.

Toda esa opulencia, frivolidad y glamour sin límites contrastan de forma radical con la soledad de Gatsby cuando necesita la compañía de un familiar cercano o de un amigo íntimo que le acompañe en los momentos malos. ¿Quién de todos esos invitados desconocidos devolverá parte de la hospitalidad que Gatsby les ha regalado? No es difícil averiguar que ninguno de ellos está dispuesto a hacerlo. Es la cruda realidad de la falsa amistad, de las relaciones por conveniencia y del aprovechamiento de los recursos ajenos en aras de una buena relación mutua que al final resulta ser inexistente.

Los fructíferos años 20

La novela, publicada por primera vez en 1925, es un icono de los felices años 20 norteamericanos, ya que representa a la perfección el estilo de vida, la moda, la música y las costumbres de aquella época. Si bien no se vendió una gran cantidad de ejemplares en vida de Scott Fitzgerald (aunque sí tuvo muy buena acogida), fue tras su muerte (en el año 1940) cuando definitivamente se convirtió en un libro leído, recomendado y vendido de forma masiva en todo el mundo, citándose hoy en día como la novela norteamericana más importante del siglo XX.

No en vano, Scott Fiztgerald pertenece a una generación de escritores que legó a la literatura universal obras imprescindibles: aquí se engloban nombres como el de Ernest Hemingway, Gertrude Stein, T. S. Eliot, John Dos Passos, John Steinbeck, James Joyce o Henry Miller. Todos ellos forman parte de la llamada “Generación perdida”, conocida así por ser la literatura del desencanto, la de escritores que habían participado en la Primera Guerra Mundial y para quienes el mundo, tal como lo habían conocido, de pronto desaparecía.

Para compensar esa pérdida soñaban con otros mundos imaginarios pero, a la vez, permanecían fuertemente anclados a la realidad en la que vivían, y ese contraste entre ambas existencias dio lugar a obras que reflejan a la perfección todos los aspectos del sentimiento de aquella época. Además de “El gran Gatsby” que hoy nos ocupa, estos escritores impecables nos dejaron obras monumentales como “Ulises”, “Trópico de cáncer”, “París era una fiesta”, “La perla”, “Manhattan Transfer” y un largo etcétera: la lista es interminable.

Zapatos de charol y elegantes trajes de fiesta

La lectura de esta novela contagia la alegría y las ganas de vivir de sus personajes, jóvenes despreocupados con todas sus necesidades vitales cubiertas para quienes el futuro no existe. Su mayor preocupación es pasarlo bien y exprimir al máximo cada minuto de sus vidas. Podemos evocar el tipo de ropa de aquella época, el sonido y la estética del jazz, nocturna y glamurosa, músicos negros tocando por primera vez en lujosos salones de ricos blancos… Sin embargo, la verdadera magia de esta novela es que consiga que los jóvenes de clase media con otros intereses e inquietudes admiremos y envidiemos, mientras la leemos, la vida de seres cuya existencia nos resulta completamente ajena, o que al menos nos contagien esa alegría de vivir. Esto demuestra el saber hacer de Scott Fitzgerald.

Sin embargo, esa felicidad descuidada y frívola resulta ser bastante frágil, y el globo que se va inflando rápidamente y que se hace más grande de lo que uno podía imaginar, al final explota esparciendo a su alrededor la miseria que realmente contenía dentro, a pesar de su apariencia brillante e impecable.

Esta novela son los felices años 20 reflejándose en unos brillantes zapatos de charol y, para hacerle un hermoso y justo homenaje, Sexto Piso la ha incluido en su impecable colección de libros ilustrados. El artista encargado de la parte gráfica de la edición es Jonny Ruzzo, y nadie mejor que un dibujante norteamericano para plasmar en imágenes la esencia de esta novela. Su estilo es sencillo y refinado, consigue no interferir en el texto y la apariencia general de las ilustraciones, sobria y elegante, no deja lugar a dudas de que se trata de un libro para adultos (esto es un logro en un mundo editorial plagado de libros ilustrados para adultos con apariencia pueril e infantilizada).

Destaca entre todas una página ilustrada que sólo representa humo y sin embargo es llamativa por presentarse como una marca de agua tras el texto, algo nada habitual tratándose de una novela. Aunque la traducción no es nueva (se trata de la de Justo Navarro, la misma que publica la editorial Anagrama), la presentación formal convierte a esta edición en un objeto de coleccionismo para los entusiastas de esta novela, o bien, en un primer acercamiento de lujo para quienes no la hayan leído nunca.

Dejen en casa la timidez y acudan ataviados con sus mejores galas a la fiesta de Gatsby: su mayordomo les abrirá la puerta con su mejor sonrisa.


Mar López

 
Apasionada lectora desde que recuerdo, estudié Biblioteconomía y Documentación por mi afición a los libros, con la intención de conocer en profundidad todo lo que estuviera relacionado con ese maravilloso objeto, tanto por dentro como por fuera. Después, he trabajado como librera, bibliotecaria y documentalista, siempre en cualquier lugar en el que pueda estar rodeada de papeles y libros. Además, mantengo mi propia bitácora, “El mar de letras”.


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