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El tiempo de los héroes

 

 
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Bottom Line

Javier Reverte se mete en la piel de uno de los grandes desconocidos de la Guerra Civil Española, Juan Guilloto León, más conocido como Modesto, para escribir una biografía novelada del único jefe de milicias que alcanzó el grado de general del Ejército Popular de la República. A través de él, el afamado escritor madrileño […]

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Posted 16/07/2013 by

 
Reseña
 
 

Javier Reverte se mete en la piel de uno de los grandes desconocidos de la Guerra Civil Española, Juan Guilloto León, más conocido como Modesto, para escribir una biografía novelada del único jefe de milicias que alcanzó el grado de general del Ejército Popular de la República. A través de él, el afamado escritor madrileño nos regala una atrayente obra con marcado carácter antibelicista, agregando un acertado toque de tragedia clásica.

El autor explora uno de los temas que no había tratado con anterioridad en su obra: la Guerra Civil. Para ello, llevó a cabo una extensa investigación basada en una buena documentación, un recorrido físico por los lugares que recrea y una indagación sobre la vida de Modesto a través de los personajes que le conocieron, proceso que descubrimos a través del imprescindible epílogo. Con todo ello, lo que Reverte nos ofrece es una novela, otorgando a Modesto unos tintes de leyenda que contrastan con la ineptitud y la violencia que muestran otros personajes.

La memoria del héroe

La novela arranca a comienzos de marzo de 1939 en Alicante, cuando el recién nombrado general Modesto pasa revista a las tropas allí acantonadas. La derrota se da por segura y se sospecha que podría haber un golpe de estado contra el gobierno del presidente Negrín. Sin embargo, el general republicano no tiene intención de rendirse, a pesar de lo desesperado de la situación.

El desarrollo de la novela se basa en los recuerdos de Modesto, realizando un repaso cronológico a los momentos vividos por él durante la contienda bélica: desde la toma del Cuartel de la Montaña de Madrid hasta la retirada de Cataluña. Además de ello, la trama se sitúa en el último mes de vida de la República, con el general que se resiste a abandonar la lucha.

Un protagonista fuera de lo convencional

Reverte presenta a Modesto como un gaditano de El Puerto de Santa María, con fuerte acento andaluz y partidario de quienes él consideraba buenos políticos, soldados y amigos. Inusual característica para su época y más para un miembro del Partido Comunista, ya que, en plena guerra, a pesar de defender sus ideales, muestra su rechazo hacia algunos miembros de su partido, como Líster, la Pasionaria o especialmente el Campesino. Por otra parte, resalta la buena relación de Modesto con otros militares o políticos de distinta ideología, como Vicente Rojo o Negrín, con quienes labra una buena amistad.

La obra resalta el horror de Modesto por la violencia y la guerra, a pesar de su habilidad en ella, por el desperdicio de vidas humanas y por la inoperancia de algunos líderes militares. El protagonista condena enérgicamente los fusilamientos, cree firmemente en la victoria, mantiene su lealtad hacia las decisiones del partido y no duda en enfrentarse a sus superiores cuando cree que sus decisiones son erróneas.

Los héroes en la tragedia

El autor incide durante toda la obra en aquellos personajes anónimos que, en un clima dominado por el miedo y la deshumanización, luchan por su supervivencia. Asimismo, se ven obligados a entregar su vida para defender un estado que se desmoronaba.

Las citas y alusiones a los autores clásicos, junto con unas estupendas descripciones  y unos vivaces diálogos, nos transportan a un mundo en el que el lector se siente atrapado, ansioso por descubrir qué ocurrirá en la siguiente página. Esto se debe a que la obra, además de ser brillante en lo narrativo, ofrece una excepcional oportunidad para que el lector profundice en sus conocimientos sobre este imprescindible periodo histórico, tan confuso como apasionante.

Modesto, a pesar de mantenerse fiel a su objetivo, da prioridad a la salvación de vidas humanas, al bienestar de la población civil y a la felicidad humana. En este sentido, Reverte no solo escribe una novela, sino que cuestiona la utilidad de las guerras y los pavorosos daños colaterales que dejan.

La guerra mediante sus personajes

La novela, a pesar de tener un claro protagonista, recrea los hechos históricos y describe la época mediante las figuras públicas que tuvieron relevancia en ella. De este modo, mediante personajes secundarios como Luis Delage, Alberti o Miguel Hernández nos introduciremos en las complicadas vidas de quienes sufrieron la Guerra Civil. Madrileños bombardeados a diario, soldados carentes de experiencia y esperanza o una población permanentemente hambrienta son perfectamente descritos. Todo ello, insertado dentro de un ambiente putrefacto, en una guerra que era aprovechada para llevar a cabo las más perversas aberraciones.

De igual modo, el autor describe perfectamente los frentes de guerra y se centra en su parte más dramática. Los fusilamientos, tanto de los enemigos como de los desertores, el pavor de los soldados y las erróneas estrategias militares nos meten de lleno en una desesperante situación que ningún ser humano desearía experimentar.

Las notas al pie que incluye el autor, escasas pero breves y precisas, ayudan al lector a comprender ciertos conceptos o personajes que pueden resultar desconocidos. De este modo, nunca nos perdemos en el transcurso de la trama, a pesar del uso del vocabulario de la época y las expresiones típicas de las diversas provincias de las que provienen los personajes.

Un escritor con una larga trayectoria a sus espaldas

Javier Reverte es conocido sobre todo por sus excepcionales relatos de viajes, en los que combina sus experiencias con las descripciones, tanto geográficas como históricas y paisajísticas, que transportan al lector al lugar en el que se desarrolla el relato. A pesar de no ser su faceta más conocida, no nos queda otra opción que admitir que en esta novela Reverte se supera.

Plaza & Janés muestra en la portada una foto de un soldado en un tenso momento, anticipando las sensaciones que vamos a experimentar mediante la lectura de esta novela. La edición, de tapa dura y papel de buena calidad, junto con un adecuado tamaño de letra, permitirá al lector disfrutar de esta trágica oda al héroe clásico, aunque con unas consecuencias que, desgraciadamente, hoy en día todavía pueden percibirse.


Simón Ruiz Charro

 
Aficionado de la música, el baloncesto, el arte, la historia y los viajes; sigo teniendo especial predilección por emplear mi tiempo disfrutando de la buena compañía y de una agradable conversación. Trabajé como profesor y guía turístico, tratando de que alguna palabra, expresión o explicación haya podido aumentar los conocimientos de quien accedía a escucharme, objetivo que sigue vigente en El Mar de Tinta.


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