• Menu "top-menu" not defined.

 
 


 
Noticias
 

Goat Mountain

 

 
Generales
 

Autor:
 
Editorial:
 
Sello:
 
Número de páginas: 219
 
Historia
 
 
 
 
 


 
Autor
 
 
 
 
 


 
Edición
 
 
 
 
 


 
Portada
 
 
 
 
 


 
Total
 
 
 
 
 
5/5


Usuarios
2 totales

 

Positivo


Se mantiene en el mismo nivel de excelencia que el resto de novelas de David Vann.

Negativo


En la parte final de la novela existen algunas escenas poco creíbles.


0
Posted 30/06/2014 by

 
Reseña
 
 

Como las teclas de un piano golpeando salvajemente la melodía que nos descifra por dentro, como una pistola de tatuar hundiendo una y otra vez sus agujas en la piel con su delicioso zumbido incesante… así es como maneja David Vann las palabras: únicamente utilizando el dolor consigue crear algo hermoso. Es el escritor sin piedad de nuestra época.

Esta novela de David Vann, la cuarta publicada en castellano, proviene del primer relato corto que escribió en su juventud, basado en las experiencias de sus antepasados cherokees y su violenta familia, según afirma él mismo en el texto de agradecimientos de la obra. Un texto que solamente podría brotar de experiencias crudas y descarnadas.

Matar a un ser vivo

La novela gira en torno a la caza, al deseo animal o irracional de dar muerte a otro ser vivo. Se centra en la figura de tres cazadores de ciervos que acuden como cada año a cumplir su ritual y cobrarse su presa, algo que quizá les haga sentirse un poco más fuertes o seguros de sí mismos, creerse un dios por un instante. Llevan también al niño pequeño de la familia, que con tan solo once años asiste a su tercera cacería con un rifle propio, y esta vez el plan es que mate a su primer ciervo, se coma su corazón y sólo así, se convierta en “hombre” de una vez por todas.

El problema surge cuando el niño no distingue entre el hecho de disparar contra un ciervo o un hombre. Esta incapacidad de diferenciar el valor de la vida de una criatura u otra es casi el único asomo de pureza que permite el virtuoso Vann a lo largo de toda la novela: el niño está educado en reprimir la compasión, en despreciar la vida en cuanto se le obliga a matar por puro entretenimiento, ve que es lo normal puesto que lo hace su familia. Pero para él está igual de vivo un hombre que un animal de cualquier tipo: es una cuerpo que late y que también puede sufrir si se le hace daño. Es lo mismo. Exactamente lo mismo. Todo se complica aún más cuando los adultos tampoco distinguen entre una cosa y otra…

Un manantial de reflexiones

Esta novela no sólo hace que el tiempo se detenga y que uno lo olvide absolutamente todo mientras está inmerso en sus páginas (igual que ocurre con el resto de libros de David Vann), sino que activa resortes mentales que ayudan a ser mejor persona. Y eso solo lo consiguen los buenos libros.

Vivimos en una sociedad en la que hay individuos que salen a recorrer el monte por el puro placer de matar, y otros que se ganan la vida torturando animales, cobrando entrada para su espectáculo. Además, existe gente que acude para disfrutar de la tortura. Individuos que desprecian la vida y que probablemente disfrutarían igual si el torturado fuera un semejante, o una pequeña mascota, o cualquier otro ser vivo. Educados en despojarse de la empatía, incapaces de pensar por sí mismos. Es justamente eso lo que transmite David Vann cuando en la cacería el niño mata a un hombre y se pregunta por qué razón no ha de destriparlo y comerse su corazón y parte de su hígado para superar la prueba y convertirse en hombre a ojos de sus familiares, al igual que debe hacer con el ciervo. No es capaz de encontrar la diferencia porque no la hay.

Aislamiento y condiciones adversas

El estilo narrativo de “Goat Mountain” sigue a las magníficas “Sukwand Island”, “Caribou Island” y “Tierra”: narrativa gótica americana descarnada y brutal. Con frases directas y certeras, no se ahorra un detalle a la hora de describir escenas violentas.

Resulta especialmente brillante al redactar algún momento clave en primera persona, ya que es un genio en la introspección mental cuando se trata de desvelar los pensamientos en el instante en el que brotan los instintos más primarios. La abstracción, el despojo de toda humanidad, la niebla enturbiando la mirada… consigue situar al lector exactamente detrás de los ojos del protagonista para que asista a la escena como si realmente fuera ese protagonista, ni siquiera como si lo estuviera viendo a unos centímetros de distancia. Y es precisamente esa capacidad la que le convierte en un escritor único.

“Goat Mountain” se lee con la misma urgencia que un cazador devora el corazón de su presa recién cobrada, saboreando siglos de supervivencia y reprimiendo la arcada. Una vez que el ritmo de la respiración se adapta a la cadencia de la escritura, el baile es frenético e inolvidable. Cada página se marcará en el lector como una muesca en la corteza de un árbol, como una pezuña trotando sobre la tierra o como un disparo a traición. Una vez más, Vann… sobresaliente.


Mar López

 
Apasionada lectora desde que recuerdo, estudié Biblioteconomía y Documentación por mi afición a los libros, con la intención de conocer en profundidad todo lo que estuviera relacionado con ese maravilloso objeto, tanto por dentro como por fuera. Después, he trabajado como librera, bibliotecaria y documentalista, siempre en cualquier lugar en el que pueda estar rodeada de papeles y libros. Además, mantengo mi propia bitácora, “El mar de letras”.


0 Comments



¡Se el primero en comentar!


Deja una respuesta


(required)