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Hay un rey loco en Dinamarca

 

 
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Número de páginas: 208
 
Historia
 
 
 
 
 


 
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1 veces puntuado

 

Positivo


Una novela original que rompe los moldes del género histórico .

Negativo


La prosa de Fo, heredera de la tradición teatral, es muy particular. No se trata de algo negativo pero llama la atención.


0
Posted 13/09/2016 by

 
Reseña
 
 

El pasado nos brinda muchos ejemplos de monarcas dementes: Nerón en la Roma Imperial, Hamlet en el imaginario shakesperiano, Jorge III durante la Regencia inglesa o el mismísimo Edipo Rey. Sin embargo, muy pocos conocen la figura histórica de Cristian VII de Dinamarca, un hombre adelantado a su época cuyas revolucionarias medidas chocaron contra el muro de la esquizofrenia. El Nobel de literatura Darío Fo nos cuenta su extraordinaria historia, en esta edición a cargo de Siruela.

La idea de esta novela nació a raíz de una investigación realizada por el hijo del escritor, Jacopo Fo, sobre los reyes daneses del siglo XVIII. De las brumas del olvido surgió entonces este personaje desconocido para el gran público. Darío Fo sintió la necesidad de reivindicarlo apasionadamente a través de esta obra.  No es la primera vez que Fo se dedica a alzar a los caídos de la Historia: en su anterior novela histórica, “Lucrecia Borgia, la hija del Papa”, el escritor italiano rompe una lanza a favor de la denostada princesa.

Érase una vez en Escandinavia…

A mediados del siglo XVIII, en Dinamarca, subió al trono Cristian VII. Con tan sólo 18 años, el joven monarca demostraba ya presencia de ánimo, pulso firme frente a las intrigas y una fuerte voluntad progresista y reformadora. Los únicos que se interpusieron en su carrera fueron la reina madre Juliana María, una caterva de nobles que veían peligrar sus ancestrales privilegios… y él mismo: Cristian VII sufría de una misteriosa enfermedad mental que hoy en día se conoce como esquizofrenia, y que le hacía pasar en cuestión de segundos de cuerdo a bufón.

Dicha enfermedad no le exoneró de reinar: asumió el cetro, se casó con la joven y dicharachera Carolina Matilde de Gran Bretaña, tuvo descendencia, se rodeó de ministros y asesores y contó con la ayuda determinante de Johann Friedrich Strunsee, un médico ilustrado de ideas tan utópicas y renovadoras como las del propio rey. Juntos abrieron un paréntesis de modernización como no se verá otro en Europa hasta el desencadenamiento de la Revolución Francesa.

Un rey ¿loco?

Como dice el propio Darío Fo hacia el final de esta obra, resulta muy común encontrar personajes con este perfil en las páginas de la Historia, “ya que  son precisamente los que logran escapar de las convenciones de su época y proyectarse hacia el futuro”.  Pero más que proyectarse, lo que hizo Cristián VII fue catapultar a Dinamarca hacia un futuro mucho más brillante, progresista e ilustrado del que cabía imaginar. Aunque sea largo, nos vemos obligados a enumerar en la siguiente cita algunas de las reformas que este monarca se atrevió a llevar a cabo, para asombro de una sociedad que en ocasiones todavía se hallaba inmersa en los rigores sociales de la Edad Media.

Abolición de la práctica de preferir a nobles para ocupar cargos estatales. Abolición de los privilegios de la nobleza. Abolición de las rentas inmerecidas a los nobles. Abolición de las reglas de etiqueta de la corte real. Abolición de la aristocracia de la corte. Abolución de la tortura. Establecimiento de un impuesto sobre el juego de azar y los caballos de lujo con el fin de recaudar fondos para orfanatos e inclusas. Prohibición del comercio de esclavos en las colonias danesas. Criminalización y castigo de la corrupción. Reorganización de las instituciones judiciales para reducir la corrupción. Establecimiento de almacenes estatales de grano para equilibrar el precio del trigo. Asignación de tierras a los campesinos. Reorganización del Ejército y reducción de los alistamientos. Reformas universitarias. Reforma de las instituciones médicas estatales. Libertad de prensa…

De las tablas a la imprenta

Al igual que “Lucrecia Borgia, la hija del Papa”, en “Hay un rey loco en Dinamarca” Dario Fo se vale de un personaje ilustre para hacer escarnio de todo lo corrupto, lo podrido y lo estancado. La pluma pocas veces es inocente, y bajo estos escenarios tan lejanos la Roma papal,  la Dinamarca de la Edad Moderna) se esconde una feroz crítica al establishment y al mal uso del poder.

Sus ideas sobre la educación detonaron la radical oposición de las clases privilegiadas, que normalmente tachaban a los criterios pedagógicos modernos como “peligrosos”, puesto que eliminaban las diferencias culturales necesarias para mantener una apropiada división estamental

Su estilo también es similar al utilizado en la historia de Lucrecia, de una frescura tal que parece listo para saltar a las tablas de un teatro. Una vez más tenemos que hacer referencia a hecho de que Dario Fo siempre se ha considerado dramaturgo más que escritor, y gran parte de su trayectoria literaria está dedicada al teatro. En colaboración con su esposa, Franca Rame (fallecida en 2013), ha escrito y representado más de cincuenta obras, ácidas sátiras políticas entre las que destacan “Misterio bufo y otras comedias” (Siruela 2014), y “Aquí no paga nadie”. La novela remata, al igual que su predecesora, con una galería de retratos a modo de bonus track en la que el propio autor modifica obras de arte reales aportándoles un toque moderno y actualizado.

“Hay un rey loco en Dinamarca” es una original novela que rompe con los moldes del género y nos presenta a un auténtico «unicornio» en las páginas de nuestro pasado: un monarca cuya única prioridad era el bienestar y la modernización del pueblo danés. Ojalá todos los reyes se vieran afectados por una locura así.

-¿Tengo que pasar un examen, Strunsee?

-Sí Cristian, Pero delante, cómo decírtelo… delante de la Historia.


Leyre Segura Azkune

 
Mercenaria del arte y la palabra escrita, he trabajado como periodista, profesora, investigadora y conferenciante siempre al servicio de divulgación cultural. Soy licenciada en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid y toda mi trayectoria, tanto académica como laboral, está dirigida a la difusión cultural.


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