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La banda de los Sacco

 

 
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Número de páginas: 183 páginas.
 
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Positivo


Muy buen trabajo periodístico a cargo de Andrea Camilleri que trata de lanzar algo de luz en un caso que conmovió a la prensa italiana de los años veinte.

Negativo


El profundo sentimiento de injusticia que deja como poso.


0
Posted 13/06/2015 by

 
Reseña
 
 

Andrea Camilleri, autor más que conocido en España gracias al comisario Montalbano, sorprende con una novela inclasificable. A medio camino entre el ensayo y el reportaje  periodístico, “La banda de los Sacco” ofrece al lector una historia humana y trágica. Una familia italiana se ve obligada a abandonar sus tierras debido a la presión de la mafia. Refugiados en el monte se verán perseguidos por la policía y la cosa nostra. Un wenstern a la italiana.

La editorial Destino se hace eco de un hecho verídico ocurrido en Italia en 1920. Cuatro hermanos formaron la denominada “banda de los Sacco” y se enfrentaron abiertamente a la mafia, cansados de las injusticias que se cometían en su tierra. Lejos de ser considerados unos héroes, los hermanos Sacco fueron perseguidos y encarcelados. Los hechos tratan de ser esclarecidos más de cincuenta años después gracias al buen hacer de Andrea Camilleri.

Una familia contra la Familia

Sicilia, 1920. Los Sacco son humildes campesinos que cultivan olivas en el pueblo de Raffadali. Se han ido enriqueciendo poco a poco a base de sacrificio y trabajo duro. Pero la mafia local quiere su parte y comienza a presionar a Luigi, cabeza de familia, para que pague la “cuota de vecindad”. Una sutil forma de encubrir una extorsión. El orgullo y un profundo sentimiento de justicia le hacen negarse: él y sus hijos pedirán la colaboración de la policía.

Tras denunciar una y otra vez los abusos cometidos por la mafia en Raffadali y no conseguir respuesta de las autoridades, los Sacco se verán obligados a defenderse. Montan guardia día y noche en sus cultivos y trabajan en grupos armados, procurando guardarse las espaldas. No pueden confiar en nadie. Sus propios vecinos se vuelven en su contra.

La situación empeora cuando una tarde aparece el cuerpo de Luigi Sacco tirado en medio del camino que lleva a Raffadali. Todo parece indicar que ha muerto de forma natural, pero sus hijos no están seguros. Parece haber sido golpeado por detrás. Ya no hay vuelta atrás. Sin Luigi al frente, los hijos se ven obligados a enfrentarse cara a cara con la mafia. Parece una lucha desigual, pero ha llegado el momento de tomar cartas en el asunto. La policía no ha hecho nada, sus vecinos temen las represalias. La única solución es escapar al monte y ofrecer resistencia. Ha nacido la banda de los Sacco.

Soledad y abandono

“La banda de los Sacco” es un western moderno. A principios del siglo XX, la situación precaria de una familia convierte a los hijos en forajidos en busca de justicia. Los hechos, narrados por Camilleri de forma descarnada y realista, se presentan a modo de  ensayo. No es una novela policíaca ni un thriller político: se trata de la historia de una injusticia. Así lo denuncia una y otra vez el autor. Pretende acercar al lector a estos hechos tan increíbles de la forma más directa, prescindiendo de subterfugios literarios. Al final, las páginas quedan desnudas, solitarias, sin alma. Sólo el eco de los disparos y la soledad del monte acompañan a los hermanos por un periplo que únicamente puede resolverse de dos maneras: siendo apresados o muriendo cruelmente.

La labor investigadora de Andrea Camilleri es impresionante. Poco a poco, introduce en la mente y el corazón del lector la vida de esta tranquila familia, desde sus modestos orígenes hasta su ascenso social. Sin aspavientos ni adornos. Su objetivo es compartir y denunciar un hecho indignante. Una buena familia es abandonada a su suerte a manos de unos desalmados que buscan el férreo control de la comunidad y nadie mueve un dedo para ayudarles en su lucha. El texto está llena de rabia contenida y tristeza. El sentimiento de iniquidad lo impregna todo, dotando a la historia de un ritmo tenso, contenido.

“La banda de los Sacco” no deja un buen sabor de boca, todo lo contrario. Origina sentimientos de repulsión, enfado. No encontramos en sus páginas optimismo, ni perdón ni amor. Como en toda trama de vaqueros solitarios.

Es una banda de hombres decentes, obligados por los acontecimientos y por el Estado, que no supo defenderlos, a empuñar las armas, a pesar de que eso está en contra de su propia naturaleza

Estilo periodístico

Algo que sin duda llama la atención es el cambio de estilo que lleva a cabo Andrea Camilleri en esta obra. Sus libros más conocidos, los protagonizados por el comisario Montalbano, cautivan al lector de forma rápida y trepidante. El carisma del comisario, su personalidad arrolladora, contrastan con esta nueva historia en la que prima el realismo sin tapujos. Una pirueta digna de mención que resulta tan grata como los casos del comisario.

Es cierto que su toque periodístico hace aflojar el interés en algún momento. Al no tratarse de una novela ad hoc, la lectura puede convertirse en algo monótono. Se trata de un excelente ejercicio informativo, lleno de datos interesantes. Pero no es una novela, ni tan siquiera una historia novelada. Se trata de la crónica de una familia, de la realidad que les tocó vivir y cómo resolvieron sus problemas. Los hechos, las personas que intervinieron en ellos y las consecuencias. Todo ello desde la objetividad.

Es interesante comprobar que Andrea Camilleri, además de un excelente escritor, es también un buen periodista. Mantiene la atención sobre la noticia, desvelando poco a poco los acontecimientos. En esto sí se observa cierto toque literario, casi teatral. Desvela tramas ocultas a través de la correspondencia mantenida por los hermanos y aclara al final algunos puntos oscuros. Eso sí, desde el principio deja claro que los Sacco, si bien fueron culpados de muchas cosas (entre ellas varios asesinatos) que no fueron ciertas en su momento, otras sí que parecen ser reales. Fueron tratados indebidamente, si, pero es posible que no fueran tan inocentes como dejaron entrever. Queda a merced del lector la última palabra. 


María Reyes Borrego

 


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