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La verdad sobre la vieja Carola

 

 
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Bottom Line

Carmen Pacheco tiene un don: la autora almeriense escribe novelas para niños, pero de todas las edades.  “La verdad sobre la vieja Carola”, su cuarto trabajo publicado por la editorial SM dentro de la colección “El Barco de Vapor”, es cálido y honesto como un viejo amigo. Recomendamos al lector, pequeño o grande, que disfrute de […]

Posted 25/03/2012 by

 
Reseña
 
 

Carmen Pacheco tiene un don: la autora almeriense escribe novelas para niños, pero de todas las edades.  “La verdad sobre la vieja Carola”, su cuarto trabajo publicado por la editorial SM dentro de la colección “El Barco de Vapor”, es cálido y honesto como un viejo amigo. Recomendamos al lector, pequeño o grande, que disfrute de esta historia que invita a observar, conocer y viajar.

La autora de “La verdad sobre la vieja Carola” pone mucho de sí misma en sus obras  destinadas a un público infantil. La que fue considerada primera blogger española no ha parado de trabajar desde que despuntó como ganadora del premio “Leer es vivir” en el año 2007. Publicista creativa y articulista, compagina su actividad profesional en distintos medios de comunicación con su carrera literaria. Ésta la ha llevado a quedar finalista en tres ocasiones de los premios El Barco de Vapor y Gran Angular.

En esta su última novela, destaca el  desparpajo de su prosa: inteligente, directa y rezumando simpatía, Pacheco entiende a los niños y su modo de ver las cosas y enfrentarse a la realidad que les rodea. “La verdad sobre la vieja Carola” es un relato cercano sobre la amistad, el cariño y la alegría de vivir.

Amistad a prueba de edades

Marcos es un niño de 10 años que vive con su madre, su hermana Merche y un pastor alemán llamado Luigi. Son, tal y como explica la autora, gente de pueblo. Afincados en una diminuta población en la que todo el mundo se conoce y la vida transcurre demasiado tranquila, Marcos pasa las tardes en el bar de su abuelo mientras su madre trabaja y Merche, de 15 años, asiste a sus múltiples clases extraescolares.

En un pueblo tan pequeño, es difícil encontrar a niños de tu misma edad con los que  jugar, por lo que Marcos está más que acostumbrado a tratar con personas ancianas. En los últimos días de verano, Marcos observa que sentada en una de las mesas del bar de su abuelo, jugando con una extraña baraja de cartas, hay alguien nuevo: la anciana más sorprendente y extravagante que ha visto nunca.

Ataviada con un turbante, gafas opacas y enjoyadísima, este peculiar personaje despierta la curiosidad de Marcos y del pueblo entero ¿quién es y de dónde viene? Una tarde, invita a Marcos a aprender a jugar al bridge y el niño, muy intrigado, acepta a aprender el juego de cartas, esperando poder sacarle algo de información durante las partidas.

Empieza así una hermosa amistad entre la Vieja Carola (como se hace llamar) y Marcos, mientras ella le va desvelando algunas historias sobre su pasado que dejan patidifuso al protagonista.

Revelaciones sorprendentes y un problema

A medida que Marcos trata a la Vieja Carola, las cosas que ésta le cuenta sobre su vida resultan cada vez más inverosímiles. La anciana proviene de África pero por su acento, parece alemana o inglesa. Además, dice haber trabajado como enfermera en la Primera Guerra Mundial, tener alergia a los franceses y arrastrar consigo una maldición que le impide acercarse a cualquier objeto de escritura.

Confundido y sin saber si Carola le está tomando el pelo, Marcos ya no sabe si seguirle el juego o dar por sentado que en relación a su amiga, todo va a ser así de “paranormal”. La trama se complica cuando, tras una reveladora visita a su casa, aparece una figura lóbrega en el pueblo y la anciana muere.

Acongojado, Marcos recibirá la urna con las cenizas de su amiga con unas extrañas instrucciones que debe seguir al pie de la letra. Se embarcará así en una aventura increíble que les llevará, a él y a su hermana Merche, mucho más lejos de lo que podrían atreverse a soñar.

Sabios consejos

Con este libro, narrado en primera persona en un estilo muy actual, perfectamente adecuado a la manera de pensar y de contar las cosas de un niño de 10 años, Carmen Pacheco transmite valores y pensamientos optimistas, sin perder de vista la realidad.

Arropada por los encantadores dibujos que su hermana Laura ideó para la presente edición, Carmen explica lo que es ser joven y vivir en un pueblo pequeño, aburrido y aislado del resto del mundo. A través de Carola, la joven autora nos muestra lo que una perspectiva optimista puede conseguir, pues en todas partes hay detalles, gente, historias que pueden aportar dinamismo y felicidad a nuestros días. La anciana lo llama “ojos viajeros” y demuestra la importancia de conservar y alegrarnos por las pequeñas cosas que hacen de este mundo un lugar maravilloso, que nos hacen agradecer que la vida per se.

Asimismo, la escritora consigue unir de forma impecable el elemento “mágico” con la realidad actual de nuestro país. La situación familiar de Marcos, madre soltera con dos hijos y dos trabajos para poder vivir un poco más desahogados, es más que frecuente en los tiempos que corren y Pacheco la plasma con ternura y respeto, desde la difícil perspectiva de un niño que, pese a su corta edad, ya reconoce el esfuerzo que realiza su madre por él y su hermana.

Diversión asegurada

“La verdad sobre la vieja Carola” es una apuesta segura para lectores de 10 años en adelante. La facilidad de Pacheco para poner al lector en situación, hilando la historia y los personajes, hace que su lectura resulte muy amena.

Repleta de pasajes y personajes divertidísimos como Merche, la hermana mayor de Marcos (según él,  mandona y un tanto “desalmada”),  y por supuesto la Vieja Carola, a esta novela no le falta nada.  Sincera, entretenidísima, mágica y muy humana, tiene el brillo de las buenas historias, consiguiendo que el lector se sumerja en el libro, sin poder abandonarlo hasta alcanzar la última página.


Almudena Avilés Martínez

 
Periodista y futura historiadora del Arte. Actualmente compagino mi trabajo en una mutua con mi pasión por la lectura. Además me gusta el cine, la ciencia, el arte, la música, la cocina y, de vez en cuando, esbozar cuentos para niños que espero algún día ver publicados.