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No somos los únicos que llevamos este estúpido apellido

 

 
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Bottom Line

Entre las novedades de esta reentré, el sello Noguer presentaba una novela muy peculiar. “No somos los únicos con este estúpido apellido” conmoverá al lector y le hará estallar en carcajadas a partes iguales. No se pierdan las peripecias de los Morlevent, tres hermanos recién huérfanos con bastante mala suerte. Marie-Aude Murail es una escritora […]

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Posted 09/10/2012 by

 
Reseña
 
 

Entre las novedades de esta reentré, el sello Noguer presentaba una novela muy peculiar. “No somos los únicos con este estúpido apellido” conmoverá al lector y le hará estallar en carcajadas a partes iguales. No se pierdan las peripecias de los Morlevent, tres hermanos recién huérfanos con bastante mala suerte.

Marie-Aude Murail es una escritora de renombre en su país natal (Francia, 1954). Esta novela, llega a España con doce años de retraso, pero más vale tarde que nunca.  “No somos los únicos con este estúpido apellido” -“Oh, Boy!” en el original- relata una historia agridulce que encantará a los lectores por su originalidad y su mensaje sincero y vitalista.

Mamá ha muerto

Siméon, Morgane y Venise acaban de quedarse huérfanos. Con catorce, ocho y cinco años respectivamente, son conscientes de que no tener padres puede acarrearles muchos inconvenientes. Siméon, sobre todo, porque ser superdotado le ayuda a entender claramente los problemas legales que su custodia conlleva.

El objetivo: permanecer unidos. Aunque esto no va a ser tarea sencilla. Siméon y Morgane son mayores y feúchos, y Venise es una muñequita adorable. Sabiendo de antemano que las posibilidades de que los separen son altas, Siméon propone a la jueza realizar una búsqueda para encontrar a sus otros dos medio hermanos y que ellos sean sus tutores legales.

Y así aparecen en escena ella, tan pija y pirrándose por Venise; y él, demasiado joven, promiscuo e irresponsable. Ambos hermanos iniciarán una divertida y egoísta guerra por la custodia de los niños. Éstos les enseñarán mucho más sobre la vida y los sentimientos fraternales de lo que podrían imaginar en un principio.

Humor negro y agridulce

Con un argumento que recuerda un poco a la saga de Lemony Snicket “Una serie de catastróficas desdichas”, Marie-Aude Murail nos presenta una tragicomedia ambientada en el mundo real. Nada de fantástico hay en el argumento de Murail, sino mucha mala suerte.

Las desgracias se acumulan en este libro, pero la simpatía que derrochan los personajes (sobre todo Bart, el irresponsable) y la dulzura de los niños Morlevent hacen de la novela una lectura deliciosa, que mantendrá en vilo al lector, al borde de las lágrimas y las súbitas carcajadas.

Con un toque ácido, la escritora francesa nos presenta una situación nada extraordinaria y muy a la orden del día. La enfermedad, el abandono, el egoísmo y la insolidaridad social son, desafortunadamente, parte de la vida.

Así son las cosas

Sin embargo, en “No somos los únicos que llevamos este estúpido apellido” no todo es espantoso. Nuestros desvalidos protagonistas acabarán ganándose el cariño de sus dos hermanos mayores (y del lector) hasta el punto de preocuparse por su futuro y bienestar.

Es destacable cómo la autora va haciéndoles cambiar de idea a ambos. Los acontecimientos les llevarán a anteponer la felicidad de los niños Morlevent a su conveniencia. Sin duda, la autora consigue entre tanta desgracia agridulce, hacer reflexionar al lector sobre las necesidades vitales que nos ayudarían a ser más felices: tolerar, sentir y amar.

“No somos los únicos que llevamos este estúpido apellido” tampoco pretende ser un cuento extremadamente triste con final feliz. No se trata de eso, porque tal y como señala la autora: “así son las cosas”.  Los problemas no desaparecen, pero sí pueden suavizarse poniendo un poco de nuestra parte, tal y como acabarán comprendiendo los protagonistas.

Niños versus Adultos

Si algo hay que alabar en Marie-Aude Murail además de su prosa sincera y distendida, es el mimo con el que construye a sus personajes. Siendo el punto fuerte de la novela, tanto los pequeños Morlevent como los adultos son carimásticos. Con caracteres tan distintos y bien conseguidos, cautivarán al lector desde las primeras páginas.

Entre ellos, destacan Venise, la pequeña de cinco años, curiosa y tan rica que dan ganas de comérsela. Con salidas y comentarios  que de tan inocentes, resultan hilarantes, es el contrapunto perfecto a los posibles tutores legales Barthélemy y Joseane, debatiéndose entre sus prejuicios e ideas preconcebidas.

La forma complicada que tienen los adultos de organizarse la vida contrasta con la curiosa simplicidad de los menores, formando un cuadro encantador. Serán estos últimos los que demuestren, a fin de cuentas, tener más juicio que los mayores ante la adversidad.

Inevitable recomendación

Finalizada su lectura, no nos queda más que recomendar esta novela. “No somos los únicos que llevamos este estúpido apellido” resulta una lectura placentera, divertida y conmovedora. Aunque el sello Noguer la ha catalogado dentro del género juvenil, estamos convencidos de que también la encontrarán interesante los lectores adultos.

El tono directo y humorístico con el que Murail enfoca el argumento, la convierte en un sincero himno a la tolerancia y la vida. En esto coincidimos plenamente con la sinopsis que encontramos en la solapa del libro.

La escritora nos muestra, una vez más, su original estilo narrativo y una intensidad que ha conseguido captar con creces nuestro interés. Tiene en su haber más de cincuenta títulos y, en su país de origen, se la conoce como autora de culto. Traducidos a nuestro idioma encontramos otras de sus obras como “Simple”, “La pandilla de Tristán” o “El asesino de la corbata”.

El toque final a este entrañable título es su peculiar portada y edición, muy acorde con el humor negro que tiñe la obra.


Almudena Avilés Martínez

 
Periodista y futura historiadora del Arte. Actualmente compagino mi trabajo en una mutua con mi pasión por la lectura. Además me gusta el cine, la ciencia, el arte, la música, la cocina y, de vez en cuando, esbozar cuentos para niños que espero algún día ver publicados.


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