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Retorno al Bosque de los Cien Acres

 

 
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Bottom Line

Hace ya más de ochenta años, A.A. Milne (Londres, 1882- Sussex, 1956) escribió para su hijo un sinfín de aventuras protagonizadas por sus inseparables compañeros de juegos.  En el 2009, David Benedictus se atrevía a desempolvar de nuevo esos peluches en una secuela digna y nostálgica. Recuperen al niño que llevan dentro, olviden sus preocupaciones […]

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Posted 05/05/2013 by

 
Reseña
 
 

Hace ya más de ochenta años, A.A. Milne (Londres, 1882- Sussex, 1956) escribió para su hijo un sinfín de aventuras protagonizadas por sus inseparables compañeros de juegos.  En el 2009, David Benedictus se atrevía a desempolvar de nuevo esos peluches en una secuela digna y nostálgica. Recuperen al niño que llevan dentro, olviden sus preocupaciones por un instante y vuelvan al Bosque a jugar.

Muchos de nuestros lectores conocerán a Winny the Puh por la versión que Disney hizo del personaje en 1966. Aunque entrañables, desde El Mar de Tinta queremos alertar a los lectores: los libros son mucho mejores. La editorial Valdemar pone a nuestra disposición las aventuras originales escritas por Milne (y el volumen que ahora nos atañe: el regreso del oso tontorrón) de la mano del  autor británico David Benedictus.

Ochenta segundos

Ha pasado mucho tiempo desde que Christopher Robin abandonó el Bosque de los Cien Acres. Pero el día que regresa, para sus habitantes parece que se marchó ayer mismo. Algo extraño hay en el niño (¿tal vez que ha crecido?), pero sigue siendo Christopher Robin y Puh, Porquete, Tigle, Búho, Kanga, Íiyo… todos se alegran de tenerle de vuelta en el Bosque.

Nuevas aventuras nos esperan en este libro, con los mismos protagonistas y los escenarios de siempre. Respetando el estilo y la ternura de las peripecias originales de Milne, Benedictus cuenta al lector cómo se organiza en el Bosque un concurso de ortografía, la  extraña desaparición del panal de abejas, la presentación de un nuevo habitante o la celebración del  partido de Criquet, entre otras.

Cada historieta narrada con humor y simpatía, adornada de musicalidad en forma de canciones inventadas por Puh.

Admiración y respeto

David Benedictus ha tenido el buen gusto de tomar el testigo de Milne y continuar con las historias del Bosque suavemente. Aunque los textos originales son (por originalidad y brillantez en la prosa) de más calidad, debemos señalar que la continuación de Benedictus es muy entretenida y bien lograda, además de teñir cada página con respeto y admiración.

“Retorno al Bosque de los Cien Acres” es así un hermoso y nostálgico homenaje a la obra de Milne, y recupera la inocencia, la poesía y el buen humor por la que ésta destacaba. Lo mismo encontramos en las ilustraciones a cargo de Mark Burgess, que siguen fielmente el estilo de las de E.H. Sheppard, magníficas en su simplicidad y perfectas para plasmar las aventuras del niño y su oso.

En la dedicatoria con la que el autor abre el libro, deja bien claro su punto de vista: Las aventuras de Winny the Puh no pasan de moda. No mientras haya niños disfrutando, imaginando y soñando.

No se olviden

“Retorno al Bosque de los Cien Acres”, igual que el desenlace de “Winny The Puh”, nos habla del cambio. Del paso inexorable del tiempo, del melancólico momento en el que vemos como nuestros hijos abandonan sus juguetes por otras actividades. Y aunque crecer es necesario, olvidar no lo es tanto. A.A. Milne trató, con las historias de Winny The Puh, de inculcar la necesidad de seguir guardando un rincón para los tiempos de infancia, los primeros juegos, cuando la imaginación era una poderosa aliada.

Tiempos de inocencia y de asombro sincero que Milne (y ahora Benedictus) consiguen congelar en el Bosque de los Cien Acres, un lugar eterno y acogedor donde seguir alimentando al niño que fuimos, o acompañar a sus hijos y pequeños lectores para que ellos también disfruten.

¿De dónde salió Puh?

La historia del nacimiento de este personaje es muy curiosa y desde El Mar de Tinta queremos compartirla con nuestros lectores. Winny fue una osa que habitaba en el zoo de Londres y Christopher Robin se encariñó con ella en una de sus visitas al centro.

Juguetes de Christopher Robin

El niño rebautizó a su oso de peluche tipo “Edward” que le había regalado su madre con el nombre de Winny the Puh, encendiendo la chispa que ayudaría a su padre, A.A. Milne, a escribir los célebres relatos. El resto de personajes del Bosque de los 100 Acres (inspirados en su lugar de residencia en Sussex) también resultaron ser peluches de Christopher Robin, conservados y expuestos en la Central Children Room de la Donnell Library Center, centro perteneciente a la Biblioteca de la ciudad de Nueva York.

Una edición a todo color

Tanto “Retorno al bosque de los Cien Acres” como el original “Historias de Winny the Puh” los edita Valdemar en su colección Avatares, en tapa dura e ilustraciones a todo color.

Ambos libros (recomendamos encarecidamente leer los dos por orden) son un perfecto reclamo para aficionados a la literatura de todas las edades y, sobre todo, para aquellos niños que ya estén cogiendo soltura en su lectura, pues tanto la tipografía (muy grande) como las numerosas ilustraciones, además de las divertidas aventuras de los personajes, alentarán al niño a seguir leyendo.

“Retorno al bosque de los Cien Acres” resultará a los pequeños lectores incluso más sencillo pues, aunque Benedictus es minucioso respetando el estilo de Milne, moderniza el clásico  adaptándolo al gusto de los tiempos modernos.


Almudena Avilés Martínez

 
Periodista y futura historiadora del Arte. Actualmente compagino mi trabajo en una mutua con mi pasión por la lectura. Además me gusta el cine, la ciencia, el arte, la música, la cocina y, de vez en cuando, esbozar cuentos para niños que espero algún día ver publicados.


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