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El Libro Rojo de Mongolia

 

 
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Bottom Line

Reconocido por los autores: ¿Esto es un libro, o qué es? Al tacto y la vista, libro parece. Tiene su tapa dura, sus páginas numeradas, sus guardas… Pero, vaya, que una vez se adentra uno entre ellas las dudas surgen. ¿Es un diccionario? ¿Un libro sobre filosofía? ¿Sobre política? ¿Una revisión histórica tratada literariamente? ¿Es […]

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Posted 22/03/2013 by

 
Reseña
 
 

Reconocido por los autores: ¿Esto es un libro, o qué es? Al tacto y la vista, libro parece. Tiene su tapa dura, sus páginas numeradas, sus guardas… Pero, vaya, que una vez se adentra uno entre ellas las dudas surgen. ¿Es un diccionario? ¿Un libro sobre filosofía? ¿Sobre política? ¿Una revisión histórica tratada literariamente? ¿Es todo una broma? Formulen sobre la última hipótesis y no acabarán lejos de la solución. Mondadori se lanza al ruedo con una de las bufonadas más locas de la historia de la edición española. Al toro, pues.

Las revistas satíricas nacen casi al mismo tiempo que la imprenta. Desde las pullas que se lanzaban en librillos Góngora y Quevedo,  pasando por publicaciones como “El bufón de la corte” de 1767 o las muchas del siglo XIX, hasta las más modernas como “El Jueves”, la guasa escrita contra todo y contra todos es tradición de las letras hispánicas. Son tantos los ejemplos que no acabaríamos en décadas: “Por Favor”, “El Papus”, “Hermano Lobo”, “La Codorniz”, “El Pobrecito Hablador” del mismísimo Larra, “DDT”, “Barrabás”… Quién sabe por qué retorcidos impulsos los editores gustan de amontonar humoradas, imprimirlas y sacarlas a los kioscos para gozo de muchos. Rogamos encarecidamente que tan sana costumbre perdure. Gracias.

El “Libro Rojo” ha sido confeccionado con material inédito de la revista “Mongolia”, la criatura más reciente de la especie editorial que analizamos hoy.

Chacotas, chanzas, befas y mofas

Antes de nada, respondan a la siguiente pregunta: ¿considera Vd., querido lector, que existen temas, personas, creencias, mitos o instituciones que jamás deberán ser objeto de tratamiento jocoso y, por supuesto, de burla y broma? Si su respuesta es afirmativa, le rogamos pulse el botón “Atrás” de su navegador y siga leyendo nuestras recomendaciones porque en este libro no hallará cosa distinta.

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Si ha seguido leyendo, lamentamos abordarle con otra cuestión. ¿Es Vd. de los que quedan con cara de no ver la gracia por parte alguna mientras sus acompañantes se retuercen de la risa con, por ejemplo,  “Muchachada Nui” o “Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores”? Ante respuesta afirmativa, siga la recomendación del párrafo anterior porque dudamos que halle sustancia a su gusto en “El Libro Rojo de Mongolia”

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Ha llegado hasta aquí. Bien. Significa esto que goza Vd. con el surrealismo humorístico que atiza a diestra y siniestra sin parar mientes ni hacer prisioneros. Acceda a esta aventura editorial y descubra que el “Pienso, luego existo” de Descartes no se refería al discurso mental sino a eso, al pienso para animales. Vea también a Karl Marx convertido en un hipster de lo más “molón” o aprenda asombrado que la madre del “Gran Timonel” chino era una india limeña.

¿Rojo? Pues parece naranja, oiga

Muestras como las anteriores son las que llenan las páginas de esta obra. Las hay realmente ingeniosas y divertidas. Otras, por contra, y en un porcentaje demasiado elevado para nuestro gusto, no tanto. “El Libro Rojo de Mongolia” termina componiendo un paisaje irregular, creando una gráfica de lo hilarante con un exceso de altibajos. Tiene instantes de mucho brillo y otros que se pasan sin que provoque emoción. De cualquier forma, es una obra recomendable para quienes degusten de publicaciones como las que hemos citado, a las que no defraudará.

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En otra muestra de socarronería, las páginas no están maquetadas en rojo, sino en naranja y negro. El diseño de las mismas semeja al de publicaciones de finales del siglo XX, y nos ha recordado al tipo de composición de las revistas de humor españolas de finales de la dictadura como “Por Favor” o “Hermano Lobo”. Son escasos los dibujos originales. Usan fotomontajes, en su mayoría realizados chapuceramente con toda la mala idea, con intención narrativa y guasona evidente. Los pocos dibujos vienen firmados por Darío Adanti, que con su grafismo personalísimo son casi lo más destacable del libro.

“Revista satírica sin mensaje alguno”

“Mongolia” se publica desde marzo de 2012 y cuenta entre sus componentes a humoristas gráficos reconocidos como el citado Adanti o Mauro Entrialgo. Con la inspiración metida entre “La Codorniz” y “Hermano Lobo” se define a sí misma como “satírica” y se dedica al humor corrosivo sobre temas de actualidad políticos y sociales. Además, como contrapunto, también ofrece reportajes de investigación sobre los mismos temas con un enfoque más serio.

Miembros del equipo de la revista Mongolia

Miembros del equipo de la revista Mongolia

A pesar de su corta vida, ya se ha visto envuelta en un par de polémicas. La primera fue al publicar en portada una esquela de Mariano Rajoy , y la segunda, por usar una imagen de La Esperanza Macarena para un cartel anunciador de la presentación en Sevilla de la revista.


José Luis Martín de Las Heras

 
Nací en Alicante hace dos veces veinte años, Estudié Políticas y jugué al fúbol, con desastroso resultado en ambos casos. Ahora, dedicado a la fiscalidad de empresas, continúo alimentándome con eso que llamamos “novela gráfica”, aderezando todo con su poquito de grindcore.


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