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¿Murió Hitler en el búnker?

 

 
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Número de páginas: 320
 
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Mucha información, presentada de forma amena y rigurosa.

Negativo


No apto para quien no cuestione la versión oficial de la muerte de Hitler.


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Posted 12/06/2015 by

 
Reseña
 
 

La Segunda Guerra Mundial es, hasta la fecha, la confrontación bélica de mayor envergadura en la Historia reciente. Con millones de víctimas causadas por los enfrentamientos entre las Potencias del Eje y los Aliados (y, por supuesto, por el exterminio sistemático de judíos llevado a cabo por los nazis), el horror y la crueldad hacen que el conflicto ocupe un lugar destacado en el listado de grandes tragedias derivadas de la barbarie humana.

Que tanto dolor y sufrimiento se debieran a la locura de un único hombre sigue resultando casi inconcebible. Adolf Hitler, con sus desmedidos sueños de grandeza y su afán por construir el “Reich de los mil años”, consiguió convertir al pueblo alemán en una masa fanática convencida del carácter casi mesiánico de su Führer . Pero todo acabó el 30 de  abril, el día en el cual Hitler se suicidó en el búnker donde se había refugiado mientras aguardaba que el ejército ruso ocupase el castigado Berlín. ¿O no fue así?

La gran pregunta

En “¿Murió Hitler en el búnker?”, Eric Frattini se hace eco de diferentes teorías según las cuales la versión oficial de la muerte de Hitler (que se pegó un tiro en la sien) no refleja la realidad de lo acontecido. Hay diversos autores que afirman que Hitler y su reciente esposa (Eva Braun, quien habría optado por ingerir veneno para poner fin a su vida) no se suicidaron, y que sus cadáveres no fueron quemados posteriormente en el exterior del refugio subterráneo.

Frattini recoge abundante información procedente de las más diversas fuentes, tanto contemporáneas a los hechos como muy posteriores a los mismos. Además, el autor aporta reproducciones de un buen número de documentos desclasificados de los cuales se extrae que, como mínimo, existió en su día una duda razonable sobre el verdadero fin del líder nazi. La cuestión es: si Hitler no se suicidó en el búnker, ¿qué fue de él?

Aviones y submarinos

Las posibles vías de escape de Adolf Hitler y compañía bien pudieron haber sido el aire y el mar. En el primer caso, “¿Murió Hitler en el búnker?” nos habla sobre dos pilotos que podrían haber conducido al Führer hacia un puerto seguro desde el cual pudiera realizar una larga travesía oceánica. Así, tanto Hannah Reitsch (famosa mujer piloto alemana) como el capitán Peter Erich Baumgart figuran como dos de los posibles responsables de trasladar a Hitler desde Berlín a una zona segura (quizás Dinamarca).

Completada la primera parte del supuesto viaje para poner a salvo al responsable de la Segunda Guerra Mundial, la siguiente etapa podría haberse llevado a cabo en uno de los avanzados submarinos con los que, en los estertores del conflicto, todavía contaba la marina germana. Según los datos aportados por Frattini, dos son las naves que podrían haber transportado a Hitler, a su esposa y a algunos miembros de su “séquito”. El U-530 (comandado por Otto Wermuth) y el U-977 (bajo las órdenes de Heinz Schäffer) podrían haber tenido el dudoso honor de haber conducido a sus “ilustres” pasajeros a un lugar indeterminado, probablemente en Sudamérica.

De España a la Antártida

Admitiendo como válida la posibilidad de que Hitler huyese de Alemania dejando un falso cadáver en el búnker, ¿cuál fue el destino final del canciller alemán? Para muchos defensores de las teorías expuestas en “¿Murió Hitler en el búnker?”, el lugar más probable sería, sin duda, algún país sudamericano. Lo cierto es que muchos criminales de guerra nazis empezaron una nueva vida en países como Argentina, Colombia, Brasil o Paraguay, razón por la cual resulta lógico pensar que en alguna de dichas naciones podría haber encontrado refugio el dirigente germano.

Ahora bien, quizás el lugar de retiro de Hitler y compañía no haya que buscarlo tan lejos. O, tal vez, su ubicación resulte mucho más extraña de lo que cabría esperar. En el primer caso, se baraja la posibilidad de que el Führer acabase sus días en tierras españolas, aprovechando la relación más o menos cordial con Franco. Una opción difícil de creer, si bien mucho más plausible que la que sitúa al líder nazi en uno de los lugares más inhóspitos de la Tierra.

Y es que una de las teorías más disparatadas que se recogen en el libro que nos ocupa es la que habla de la Deutsche Antarktische. Con ese nombre se bautizó a una expedición que entre 1938 y 1939 visitó parte de la Antártida. En su día hubo (y quizá hoy también los haya) quienes pensaron que los alemanes construyeron una inmensa base secreta en tierras antárticas, con el objetivo de contar con un lugar seguro donde desarrollar armas mortíferas y, por supuesto, en el cual podría ocultarse el líder alemán en el caso de que se perdiera la guerra. Una hipótesis tan alucinante como llena de encanto, genuinamente pulp.

El lector decide

Eric Frattini es un escritor todoterreno, conocido sobre todo por sus ensayos sobre temas relacionados con el terrorismo, el espionaje y los entresijos del Vaticano, si bien también ha publicado con éxito novelas como “El quinto mandamiento”, “El laberinto de agua” o “El oro de Mefisto”. Su capacidad para analizar y resumir miles de páginas permite al lector tener acceso a obras repletas de información, expuesta con habilidad permitiendo una lectura ágil y amena.

En “¿Murió Hitler en el búnker?”, publicada por Temas de Hoy, Frattini pone a nuestro alcance teorías que van de lo plausible a lo difícilmente creíble, sin llegar a señalar ninguna de ellas como la que él considera correcta (si es que alguna lo es). Esa tarea recae sobre los hombros del lector, y en El Mar de Tinta estamos convencidos de que toda persona interesada en las “teorías conspirativas” centradas en la figura de Adolf Hitler, disfrutará enormemente llevándola a cabo.


José Rafael Martínez Pina

 
Nací en 1973. Me licencié en Filología Inglesa en la Universidad de Alicante, y soy profesor de inglés en mi propia academia. A pesar de trabajar doce horas al día, inexplicablemente encuentro tiempo para leer dos o tres libros cada semana. Además de la lectura, me apasionan la música, el cine, las buenas series de televisión, la comida china y escribir.


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