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Los tres mosqueteros

 

 
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Número de páginas: 780 páginas.
 
Historia
 
 
 
 
 


 
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4.5/5


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Positivo


Una novela que abarca muchos géneros sin caer en el enrevesamiento argumental. Unos personajes atractivos e inolvidables. La línea entre realidad y ficción es sutil.

Negativo


Las descripciones son, a veces, demasiado recargadas. La letra es pequeña.


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Posted 05/12/2018 by

 
Reseña
 
 

Recientemente la editorial Penguin Random House reeditó la que es, sin lugar a dudas, una de las obras más conocidas del gran Alexandre Dumas. “Los tres mosqueteros” fue muy popular desde su publicación en 1844. Su vertiginosa acción, amoríos y esa mezcla maravillosa entre ficción y realidad gustaron tanto que, a día de hoy, cuenta con un sinfín de adaptaciones cinematográficas. En El Mar de Tinta hemos querido rendir homenaje a este canto a la amistad y el honor.

Esta es una buena historia de capa y espada. Si además se le añaden gotas de romance, secretos y un ritmo similar al thriller actual, el resultado no puede ser mejor. Si el lector consigue perder el miedo inicial a sus vertiginosas 780 páginas, estamos seguros de que entrará en una aventura maravillosa. Pocas novelas han sabido divertir y enternecer tanto como “Los tres mosqueteros”.

El gascón en la tierra prometida

Francia, 1625. Reina Luís XIII, más apegado a sus placeres que a su esposa, la Reina Ana de Austria. Se respira tensión. Las intrigas internas y el peligro exterior, hacen fluctuar el equilibrio del reino. El cardenal Richelieu, como otros tantos nobles cercanos al monarca, trata de hacer valer sus intereses. Pero la guardia personal del rey, los mosqueteros, no lo ponen fácil. Son un grupo de pendencieros que no duda en batirse por cualquier motivo con los soldados del cardenal, algo que enerva al clérigo, pero no le despista de sus oscuros objetivos políticos.

En este panorama irrumpe el joven gascón D´Artagnan. Su mayor aspiración es convertirse en mosquetero como su padre. Con esta idea viaja a París, sin más equipaje que una carta para ser entregada el jefe de los mosqueteros. Pero alguien se la roba. Y todo parece indicar que una hermosa mujer a la que apodan Milady está detrás. A su llegada a París, el carácter del chico complica aún más las cosas. Tres encuentros inesperados provocan duelos con Athos, Porthos y Aramís, mosqueteros que gozan de gran popularidad por su destreza con la espada. La fortuna hace que de este encuentro nazca una amistad que ayudará a D´Artagnan a ganarse las simpatías del rey. Pero conocer a Constance, costurera de la reina, involucrará a los amigos en una intriga mucho más peligrosa. 

Cruce de espadas

-Desde ahora, señores,-dijo D´Artagnan, sin tomarse la molestia de explicar su conducta a Porthos-, nuestra divisa es: todos para uno y uno para todos, ¿no es así? (…) Vencido por el ejemplo, mascullando, Porthos tendió la mano, y los cuatro amigos repitieron a una la fórmula dictada por D´Artagnan.

Como bien apunta Roger Nimier en la introducción, “Los tres mosqueteros” abarca un sinfín de géneros. Empieza como una historia de iniciación para D’Artagnan, de paso a la madurez. Pero inmediatamente se introducen la intriga, el romance y el misterio. Tiene tintes de  novela detectivesca en la que Richelieu y Milady actúan como oscuros agentes secretos (en el caso de Richelieu, agente doble) y los mosqueteros, como 007 por cuadruplicado. Existen, además, dos grandes historias de amor: una apasionada y truculenta protagonizada por Athos, que sirve como hilo conductor para una de las subtramas de la obra; y otra tierna y precoz de la que D’Artagnan es protagonista.

Un ficticio narrador abre la caja de Pandora y, desde ese momento, el lector se ve arrastrado a un entorno entre real e imaginado. Los conflictos de la corte francesa con sus vecinos España e Inglaterra son verídicos, como lo son la toma de La Rochelle, Richelieu o el duque de Buckingham, este último retratado de forma excesivamente benévola. Dumas añade personajes ficticios de gran carisma para fortalecer la narración. Los mosqueteros Athos, Porthos y Aramis representan tres talantes diferentes, pero eluden el encasillamiento, pues el autor no deja ver todo lo que sus caracteres esconden. El ímpetu de D’Artagnan arrasa en las páginas, es el motor que mueve a sus compañeros a realizar las proezas más inauditas. Milady es el paradigma de femme fatale que siglos más tarde se verá en el noir. Los personajes creados por Alexandre Dumas son tan ricos, que la novela ofrece diferentes lecturas según en quién se fije el lector.

La mezcla de escenarios, la ambientación y la tensión narrativa ejercen una gran atracción. A pesar de la extensión, “Los tres mosqueteros” se lee con avidez. Hay descripciones muy recargadas, típicas de la literatura del siglo XIX. Resultarán chocantes al lector actual, pero no empañan su atractivo.

Inmortal

Alexandre Dumas fue un prolífico escritor que tocó todos los estilos (para nota, véase la reseña de “Crímenes a la francesa” publicada en El Mar de Tinta) y consiguió salir con nota del lance. Su propia vida podría tornarse en novela: amante disoluto, poeta, aventurero y político. Un vaivén de emociones que terminó el 5 de diciembre de 1870. Dejó unos cuantos hijos en el camino y una ingente cantidad de escritos, entre novelas, obras de teatro y ensayo. Su productividad sólo es comparable con su ingenio y de este hace alarde en “Los tres mosqueteros”.

El paso del tiempo no ha deteriorado la esencia de sus personajes, ni la profundidad de su historia. Es posible que adolezca de cierta presunción, aunque no deja de ser por ello una magnífica novela. Insistimos en ello, porque pocos son los clásicos que de verdad mantengan su integridad pasados unos años. Puede que la imprudencia de D’Artagnan parezca pueril, o los lances amorosos de Porthos demasiado forzados, pero sin duda la ambición y maldad de Milady resultarán terroríficos, así como su sangre fría. Sumergirse en “Los tres mosqueteros” es abrir una puerta a un mundo extinto, donde la osadía se confundía con valor y la voluptuosidad caminaba con paso regio. Hoy en día se abusa del thriller psicológico. En esta novela se encuentra tan sutilmente, que proponemos al lector que lo busque por su cuenta. De verdad, no quedarán decepcionados.


María Reyes Borrego

 


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